El presidente Gustavo Petro anunció que a partir de febrero comenzará la reducción del precio de la gasolina en Colombia, luego de que el Gobierno lograra sanear la deuda del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), uno de los principales factores que durante años presionó las finanzas públicas del país.
El anuncio fue ratificado por el Ejecutivo tras las declaraciones del mandatario en la red social X, donde aseguró que, una vez pagada la deuda histórica del fondo, el país entra en una nueva etapa en la que ya no sería necesario seguir trasladando aumentos al precio final del combustible.
Desde el Gobierno se ha explicado que la reducción no será inmediata ni abrupta, sino gradual y técnicamente evaluada, y que comenzará a reflejarse desde febrero, siempre que se mantengan condiciones favorables como la estabilidad fiscal, el comportamiento del dólar y los precios internacionales del petróleo.
La posición oficial
El presidente Petro ha insistido en que los incrementos aplicados durante su gobierno tuvieron como objetivo cerrar el déficit del FEPC, el cual se acumuló durante años por la política de subsidios a los combustibles. Según el Ejecutivo, ese déficit comprometía recursos que hoy pueden destinarse a inversión social y a la estabilidad macroeconómica.
El Ministerio de Minas y Energía ha respaldado esta posición y ha señalado que, tras el saneamiento del fondo, existe margen para iniciar un ajuste a la baja, aunque subraya que no se ha definido un monto fijo de reducción, ya que el proceso dependerá de análisis técnicos y del entorno económico.
Las autoridades han reiterado que la intención del Gobierno es evitar decisiones improvisadas y garantizar que cualquier reducción sea sostenible en el tiempo, sin reabrir un hueco fiscal como el que se registró en años anteriores.
El contexto del precio actual
Actualmente, el precio promedio del galón de gasolina en Colombia se ubica alrededor de los 16.000 pesos, tras los ajustes realizados a comienzos de año. Estas alzas han generado fuertes críticas, pero el Gobierno las ha defendido como necesarias para corregir distorsiones heredadas y estabilizar las cuentas del Estado.
El propio presidente ha reconocido que el aumento del combustible ha impactado el costo de vida, pero sostiene que el ajuste permitió cerrar un ciclo de déficit que, según el Ejecutivo, ya no se repetirá.
Reacciones a favor y en contra
Desde sectores cercanos al Gobierno, el anuncio es visto como una señal de que el ciclo de aumentos estaría llegando a su fin, y como la posibilidad de que, por primera vez en años, el precio de la gasolina baje sin recurrir a subsidios insostenibles.
Sin embargo, desde la oposición y algunos analistas económicos se mantiene el escepticismo. Aunque valoran que se haya anunciado una fecha de inicio, advierten que la falta de cifras concretas genera incertidumbre y que la reducción tendría que ser significativa para compensar el impacto acumulado de los aumentos registrados desde 2022.
Otros sectores recuerdan que el precio del combustible sigue atado a factores externos, como el mercado internacional y la tasa de cambio, lo que podría limitar el alcance real de la reducción anunciada.
Lo que viene
Con febrero como punto de partida, la atención estará puesta en los primeros ajustes que se reflejen en las estaciones de servicio y en los comunicados técnicos del Gobierno que definan cuánto y cómo se aplicará la reducción en el precio de la gasolina.
Mientras tanto, el anuncio abre un nuevo capítulo en el debate económico, entre quienes esperan un alivio real en el bolsillo y quienes piden cautela hasta que la medida se traduzca en precios más bajos para los consumidores.



